El contenedor marrón —el destinado a los restos de comida y materia orgánica— está en camino a Alcalá de Guadaíra, pero el Ayuntamiento no quiere meterlo a la fuerza. Antes de colocarlo en las calles, el consistorio ha optado por negociar con los vecinos cómo, cuándo y dónde.

La medida forma parte de las obligaciones que tienen los municipios españoles en materia de recogida selectiva de residuos orgánicos, algo que la normativa europea ya exige y que muchas ciudades andaluzas están implantando estos años. Alcalá no es una excepción, pero sí parece querer hacerlo con más consenso que otros.

De momento, los detalles concretos del proceso —fechas, barrios piloto, calendario de implantación— no han sido facilitados públicamente. Lo que sí está claro es que el Ayuntamiento ha dado el primer paso abriendo esa conversación con la ciudadanía.

El cubo marrón suele generar rechazo al principio y después acaba siendo lo más normal del mundo. La clave, como casi siempre, está en explicarlo bien antes de que aparezca en la puerta de casa.


Fuente: Europa Press

Bocacalle · Alcalá de Guadaira